Revolución Fascista

Bronze

Versión resina y cemento:

Maqueta a la Revolución Fascista, 1967

Resina y Esmalte 

12 x 18 x 18 cm

 

Versión Bronce:

Revolución Fascista, 1967

Vaciado en Bronce 2018 edición 1/5

35x35x35cm

 

La Ruta de la Amistad fue quizás el evento más importante de la Olimpiada Cultural que acompaño a los XIX Juegos Olímpicos de 1968. Contó con la participación de 18 artistas de 15 países seleccionados por Mathías Goeritz.

 

Márquez diseñó la maqueta Revolución Fascista que está compuesta por un perfil continuo del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz. Este diseño está basado en la escultura “Cabeza de Mussolini” de 1933 del artista italiano Renato Bertelli (1900-1974). Esta escultura se convirtió en un ícono del arte futurista y, debido a la constante necesidad que tenía Mussolini de autopromoción, se convirtió también en su retrato oficial.

 

Márquez toma los mismos principios dinámicos y futuristas de Bertelli y, tomando en cuenta la movilidad del espectador de carretera de la Ruta de la Amistad, propone una escultura provocadora que retrata a nuestro propio dictador.

 

No existe certeza si la escultura fue rechazada o simplemente nunca se propuso.

Plinio Avila 2016

El siguiente es el extracto del texto de Daniel Garza, Octubre, 2018: 

En el mes de enero de 1968 se seleccionaron los artistas nacionales que participarían en La Ruta de la Amistad, un proyecto orquestado por Mathias Goeritz, bajo la supervisión de Pedro Ramírez Vázquez, que buscaba articular un conjunto de esculturas monumentales para ser vistas en movimiento, mientras se viajaba en automóvil. Este proyecto, construido a lo largo de un tramo del Periférico Sur, reunió a 21 artistas provenientes de los cinco continentes. Tres de estos fueron seleccionados por un jurado mediante una convocatoria abierta dirigida a artistas nacionales o residentes en México. Los ganadores fueron Jorge Dubón, Angela Gurría y Helen Escobedo. 

Humberto Márquez participó en este concurso. Su propuesta cumplía con todos los requisitos solicitados por el escultor de origen alemán y el arquitecto mexicano para ser parte de La Ruta de la Amistad: era “abstracta” (no-figurativa), podía ser construida en concreto y contaba con consideraciones cinéticas (para ser apreciadas en movimiento). La obra de Márquez retomaba la pieza Retrato rotante del Duce (1933) de Renato Bertelli, en el que se aprecia el perfil dinámico en rotación continua de Benito Mussolini. Esta obra es uno de los ejemplos que mejor ilustran el nivel de cercanía que alcanzó la relación entre la vanguardia futurista con el fascismo italiano. Márquez, quien comienza el año de 1968 con una creciente crítica social y política en su trabajo, aprovecha este referente y presenta una propuesta de escultura monumental a la manera de un perfil continuo de Adolfo Díaz Ordaz. Es uno de los primeros trabajos artísticos que, durante ese año, retomaron el característico perfil del ex presidente con fines críticos y subversivos. Revolución fascista (1968) de Humberto Márquez apunta hacia la relación que existió en ese momento entre la escultura monumental urbana y las necesidades de representación de un régimen autoritario, en la que el arte sirvió para crear un semblante de paz y armonía social además de una imagen de cosmopolitanismo. La escala propuesta para esta escultura, monumental, también puede ser indicativa del creciente autoritarismo, reflejado en el presidencialismo, hacía inicios de 1968. Los eventos del 2 de octubre de ese año fueron parte y resultado de una violencia brutal ejercida por el estado desde mucho tiempo antes. 

Daniel Garza Usabiaga

 

1  El jurado estuvo compuesto por Enrique Languenscheidt, Jorge Hernández Campos, en ese entonces Director de Artes Plásticas del INBA y el crítico Francisco Reyes Palma.

 © 2019 Fundación Márquez

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